A finales de los años sesenta, en el madrileño barrio de moncloa se instala un personaje estrambótico, con fama de taumaturgo: el inglés william gillingham. el misterioso extranjero, que se tapa un ojo con un parche de tela, despierta la curiosidad del vecindario e inflama las fantasías de los más pequeños. pasados los años, eduardo poveda, uno de aquellos niños, viaja a londres y descubre, por casualidad, el rastro de gillingham. comienza entonces a indagar sobre el tipo que tanto lo había impactado en su niñez, con el que había llegado a obsesionarse. poveda convence a un periodista, amigo de la infancia, para que lo ayude en una investigación que los llevará por nyon (suiza), madrid, londres, ávila, oviedo, santiago de compostela, burgos, el valle del tiétar y que arrojará resultados sorprendentes en torno a operaciones de espionaje, expolio del patrimonio artístico español y contrabando de obras de arte. una historia que habla también de sobornos a colaboradores de franco, del ocultamiento y evasión de nazis convictos y de criminales de guante blanco.
